domingo, 10 de mayo de 2009

¿Quiénes creen en la educación?


En el Congreso de UGT-FETE:"La educación clave para la cohesión social".

Hemos sido muchos los que aplaudimos las palabras de cuantos tuvieron la ocasión de expresar su fe en la Educación durante el Congreso de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza de UGT. Desde Ángel Gabilondo, ministro de Educación, hasta Carlos López, recién elegido Secretario General de la FETE -enhorabuena, Carlos-, pasando por Fred Van Leeuwen, responsable de la Internacional de Educación, Martin Romer, de la CSEE, Pepe Campos, de la organización hermana de CC.OO, y el líder de la UGT, Cándido Méndez. Todos hicieron lo que corrresponde y algo más: una llamada de emergencia sobre el papel que debe jugar la educación en todo momento y especialmente en época de crisis. En la misma semana, el flamante presidente del gobierno andaluz, Pepe Griñán, nos ha sorprendido gratamente haciendo pública también su convicción sobre la importancia de la educación, alertando de la necesidad de forjar una alianza estratégica entre toda la sociedad para hacer de la educación una herramienta fundamento de la política económica: "Hay que forjar una alianza en la educación o ésta se nos va de las manos". Resulta muy estimulante oir/leer de boca de un presidente de gobierno y, en la misma semana, de la de un ministro de Educación de España lo que tantos profesores vienen demandando desde hace bastante tiempo: un pacto por la educación. Una educación clave para la cohesión social, como reza el lema de congreso ugetista celebrado. Una educación donde destaque el papel que desempeñan los trabajadores de la enseñanza, tantas veces en entredicho por voces críticas externas hacia el quehacer docente y voces no menos críticas desde el propio sistema educativo que no han sido capaces de comprender el aturdimiento de muchos profesores por la sobrecarga de tareas nuevas y de responsabilidades para las que no se encuentran suficientemente preparados. Deberemos acompañar a los sindicatos de la enseñanza también en su afán por la mejora de la devaluada consideración social y profesional de los docentes. Un sindicato que, como señala Ángel Gabilondo, debe ser algo más que un espacio para la reivindicación.

Pero este ambicioso objetivo no es posible sin creer en la Educación. Confianza en el sistema educativo que apuntaba Cándido Méndez en la sesión inaugural del congreso. Un sistema potente y estable vertebrado sobre una enseñanza pública de elevada componente en valores y dotada de una irrenunciable dimensión laica. Valores como los enunciados por el nuevo ministro: "Yo creo en el aprender, en el estudiar, en el enseñar, en fomentar la creatividad y las habilidades, pero también creo en el esfuerzo y en la exigencia. No son valores de una sociedad tradicional, son valores de una sociedad emprendedora, que no quiere malgastar su talento." Valores que reivindica Victoria Camps en su reciente ensayo "Creer en la educación" y donde describe cómo la educación ha olvidado su objetivo fundamental, la formación de la personalidad, y donde proclama los valores del respeto, la convivencia, el esfuerzo, la equidad o la utilización razonable de la libertad, "porque enseñar a vivir implica, lisa y llanamente, enseñar a respetar las reglas de convivencia, o a cambiarlas. Pero no eliminarlas, porque sin reglas nos cargamos la convivencia."
Tomarnos en serio la educación y creer en ella, esto es lo que se nos plantea como reto para construir una sociedad más justa y cohesionada. Desde esta página nos sumamos a esta noble empresa, con fe renovada, como la que han mostrado Griñán, Gabilondo, Cándido o Carlos López al frente de su nueva ejecutiva federal de Fete. A estos últimos, ánimo y cuatro años de esfuerzo compartido para conseguirlo.

2 comentarios:

Sofonisbo dijo...

Creo que el profesorado ya se toma en serio su labor y cree en la educación, ¡¡por supuesto que creo en la educación!!, y yo también me sumo a esta empresa, a este barco en el que navegamos juntos, ¡¡claro está que me sumo a ello!.
Está bien que usted aplauda los comentarios e intenciones de los Griñanes, Gabilondos y demás, pero al final estamos los miles de docentes, ANÓNIMOS, que buscan soluciones, que plantean problemáticas para un mejor desempeño de nuestra profesión, que luchan por hacer de los alumnos mejores personas, y que en la mayoría de las ocasiones nos sentimos... ¡¡¡SOLOS!!, absurda e inexplicablemente perdidos y convencidos de que necesitamos ayuda, medios y lo que haga falta para seguir haciéndolo tan bien con tan poco y con la misma ilusión de siempre.
LAS PALABRAS SE LAS LLEVA EL VIENTO...
Take care LT

Luis Tomás dijo...

Sofonisbo, en la tarea de enseñar empleamos muchas energías y recursos que tendrían un efecto mayor si consiguiéramos recuperar el consenso social y político necesario. Sobre todo en dos puntos: la consideración social de los profesionales y la necesidad de apoyar su tarea desde las familias y los medios de comunicación. Y aunque las palabras se las lleva el viento, a fuerza de repetirlas confiamos que alguna vez puedan ser realidad.
Gracias y animo