miércoles, 1 de julio de 2009

Generación "ni ni".


Hace algunos días la prensa escrita se hacía eco de la última encuesta de Metroscopia en la que el 54% de los españoles situados entre los 18 y 34 años dicen no tener proyecto por el que sentirse ilusionado. Loa analistas de esta realidad parecen apuntar a la aparición de una generación desmotivada que ligan a un modelo de actitud adolescente y juvenil basado en el rechazo simultáneo a estudiar y a trabajar. La han llamado "generacion ni-ni", una generación que dice sentirse satisfecha con su vida en un 80% pero que ha sido presa del virus del desánimo y de la incertidumbre. ¿Ni estudian ni trabajan? No creo que esta sea la foto que mejor identifique a nuestro segmento social joven. Antes al contrario, pienso en una situación de tránsito bastante dinámico donde un gran número de jóvenes que se incorporaron de forma temprana al mercado de trabajo en la anterior coyuntura de crecimiento económico ahora comienzan a regresar a las aulas para completar su cualificación ante las dificultades que nos depara la crisis. Así lo constatan los datos ofrecidos por Ángel Gabilondo en su reciente comparecencia ante el Senado según el cual "cada vez más españoles eligen más formación en lugar de un mal empleo o el desempleo". Una noticia esperanzadora
Pero esto es como todo: es más fácil y atrae más nuestra atención identificar a los jovenes actuales con rasgos de falta de idealismo, pesimismo y actitudes hedonistas. Lugares comunes. Más preocupante me resulta la detección en ese mismo segmento de población de lo que parece ser un cambio de valores relacionado con su actitud ante la vida y, en especial, frente al compromiso. Debe ser por aquello que decía Hannah Arendt: "vivimos en un mundo en el que el propio cambio se ha convertido en algo tan obvio que corremos el riesgo de olvidar incluso qué es lo que ha cambiado".

Y lo que ha cambiado respecto a aquella generación de la transición a la democracia es, entre otros, el valor del compromiso. La frase "ni partido ni marido" recogida de una calle de Madrid ilustra el sentir de muchos jóvenes frente proyectos de construcción social cooperativa sobre bases estables como son la pertenencia a partidos políticos o el mismo matrimonio. Aquí es donde entran en juego las dinámicas sobre el establecimiento de nuevas relaciones personales o la búsqueda de un nuevo tipo de vínculos distinto al de partidos y sindicatos. En todo caso, será interesante comprobar si estos jóvenes biológicos son capaces de abrir nuevas vías alternativas a las tradicionales fórmulas de compromiso canalizadas mediante los partidos políticos o la institución familiar. Mientras esto ocurre, nos esforzaremos para seguir transformando estos clasicos instrumentos con políticas que conecten con las demandas ciudadanas e inspiradas, como no, en los valores que inspiran nuestra Constitución.

6 comentarios:

Jorge A. Fernández De Los Ríos dijo...

Soy joven (21 años), malagueño y socialista. He leido tu spot y he de decir que coincido plenamente. Los jovenes "ni-ni" existen, pero ni mucho menos son la referencia, la mayoría de los jóvenes que no trabajan es por que están el el paro y no pueden. Existen muchos jóvenes muy comprometidos socialmente, aúnque es cierto que las vís tradicionales de participación como son los partidos políticos y los sindicatos no son lo soficientemente atractivos para la inmensa mayoría de los jóvenes, pero sin embargo hay otras que si atraen mucho, como son las asociaciones juveniles o culturales alternativas, como La Casa Invisible, en Málaga, o en ONGs de distintos temas y asuntos (medi ambiente, tolerancia, salud y seguridad, ayuda al desarrollo, etc.), donde hay muchísimos jovenes de voluntariado. También, a través de internet hay mucha movilización joven.

Considero que los socialistas deberíamos aprender mejor a saber dinamizar la participación ciudadana de nuestros vecinos utilizando este tipo de organizaciones.

Salud!!

Luis Tomás dijo...

Jorge, veo con agrado que desde tu posición de joven y comprometido politicamente eres consciente de las dificultades que atraviesan las formas organizativas tradicionales de participación. Y eso a pesar de que muchos de ellos sostienen ramas juveniles. Lo que parece evidente es que la cultura de la participación y del compromiso se expresa hoy a través de múltiples canales de los que, como bien señalas, tenemos que aprender muchas cosas.
Un saludo y mucho ánimo.

Anónimo dijo...

Lo siento Jorge, pero no debes estar en el sitio adecuado, la sociedad, solo debes relacionarte con los del partido.
La mayoria de la gente pasa y empieza ha estar muy cabreada con los políticos.
Trabajo en una concejalia de Bienestar Social y el que no te abronca, se cachondea de las promesas generalizadas de este Gobierno.
solo una pequeña parte de los joves les preocupa la politica y los politicos.
¿Por cierto que hay de que se van a transformar las pensiones de viudedaz en no contriubutiba. ¿Saben que la mitad de las cotizantes son menores de 30 años y que muchas de ellas lo dejan cuando tienen hijos? ¿Van a reducir las cotizaciones en el TC-2 y van a subir nuestro salario neto?
Como creen que nos sentimos cuando vemos en la pagina deel congreso.es su retribuciones, sus dietas que no tienen limite en el IRPF, el que con dos legislaturas ya tienen derecho al maximo de pensión?
Pero sigan uds. así que conseguiran que no les vote ni su madre.

Rukaegos dijo...

Me ha gustado la intervención de Jorge, pero no la comparto plenamente. Creo que es cierto que hay un segmento joven que se implica en la acción social por cauces diferentes de los de la política de partido. Pero creo que también existen una parte importante de personal que simplemente pasa y se deja visitar por la vida: Bien si hay medios de participación, pero no me importa que no los haya; bien si hay medidas que me gustan o me benefician, no hago nada si no las hay, las quitan o deberían cambiarse.
Está claro que mientras los partidos permanezcan totalmente ajenos a la sociedad, ignoren la realidad de la calle y se dediquen a promocionar el "currículo interno" (ese que es amplio en función de los servicios prestados en las organizaciones y estructuras internas pero en el que tantas veces no hay un solo mérito o dato laboral que no tenga directamente que ver con la política desde los 18) se acabará consolidando un divorcio fuerte.
Pero eso, tristemente, no significa que el divorcio sea consciente, o que vaya a servir para un cambio necesario y ya urgente.

Luis Tomás dijo...

Es cuando menos complicado cuantificar el fenómeno que describe Rukaegos de esa parte del personal joven que "pasa y se deja visitar por la vida". Los parámetros utilizados hasta la fecha pueden inducir a errores de bulto cuando desprecian otras formas asociativas e intereses que van cambiando tb en relación con las formas de vivir y entender la vida. Animo a los sociólogos a utilizar nuevos indicadores para medir la afección o desafección al compromiso.
Jorge, has levantado alguna ampolla con tu comentario pero creo que Anónimo acierta cuando señala el cabreo de mucha gente con "los políticos". De paso, me permite aclarar que la propuesta de revisión del carácter contributivo de las pensiones de viudedad y orfandad sólo ha surgido hasta ahora desde las filas de la patronal. El Secretario General de la CEOE, Lacasa,lo propuso en su comparecencia ante la Comisión del Pacto de Toledo. Ya sabemos lo que piden: También una reforma laboral que abarate el despido, etc. Nos hemos opuesto y nos seguiremos oponiendo.
Y para finalizar, pienso que los partidos no viven ajenos a la sociedad, son parte de ella. Hasta el punto de compartir también sus miserias (corruptelas varias, gurteles, trajecitos y otros). Pero es cierto que hay que esforzarse por parecerse a lo mejor de nuestra sociedad.

tr(a)nshistoria dijo...

acompañar un artículo sobre la generación nini, un invento de la sociología mercadotécnica más, de la foto de una pintada anarcofeminista es, como poco, bastante contradictorio... No veo yo a la autora de esa pintada muy nininizada que digamos, sino justo lo contrario... pero si de ninadas estamos hablando, yo le sumaba

ni dios ni amo!